THE CHRISTIAN SOLDIER -- WINTER 2025
AUN NO HAY LUGAR PARA JESUS?
"No había lugar para ellos en el mesón." Estas palabras evocan nuestros recuerdos de los programas navideños de la infancia y ocupan un lugar central en la historia de la Navidad. Fue una realidad dura para María y José. El nacimiento de Cristo ciertamente no fue una historia de conveniencia. Pero las historias más grandes nunca lo son. Fue el camino que Él eligió. El Dios de toda la creación descendió para salvar a los hombres de sus pecados, y—en plena temporada de impuestos y en medio de la noche, durante un viaje—nació en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.
Pero, ¿por qué no había lugar en el mesón? ¿Por qué la gente no hizo espacio en el mesón? Este no era un niño cualquiera, y esta no era una noche cualquiera. La respuesta es clara: no sabían quién era ese bebé. Para ellos no era la noche de Navidad. Era solo una noche más. Seguramente, si hubieran sabido quién era ese Niño, habrían puesto el pueblo de cabeza para recibirlo y celebrarlo. Si hubieran sabido que esta era la noche más santa, habrían hecho algunos ajustes. Pero ese es precisamente el problema: no lo sabían. Aunque cada judío esperaba con ansias la venida del Mesías, no lo esperaban en ese momento, y no lo esperaban de esa manera. Si lo hubieran sabido, con certeza habrían hecho un espacio en la mejor parte de la casa. Amaban la idea de un Salvador, pero no estaban preparados para la realidad de Él.
Pero tú y yo hoy sabemos mucho más de lo que aquellos campesinos sabían hace tantos años en las polvorientas calles de Belén. Ellos no sabían cómo comenzaba esa historia ni cómo terminaría. Nosotros hemos escuchado la historia navideña en su totalidad y nos hemos maravillado al ver cómo Dios colocó cada pieza del rompecabezas. Entendemos el poder que puede brotar de comienzos humildes. Hemos escuchado el evangelio predicado desde el púlpito cada domingo por la mañana y hemos reconocido cuán lejos llegaría ese Bebé para salvar nuestras almas. Nos hemos unido a su mensaje de esperanza, valorando la honestidad, el perdón, la generosidad y la fe. Atesoramos la idea de Él. Pero, en la práctica, en nuestra vida diaria, muchas veces lo hemos dejado a un lado, tal como hicieron aquellos campesinos en Belén.
Él es más necesario que nunca en estos tiempos modernos. Nunca el mundo ha necesitado con tanta urgencia una sonrisa amable, alguien que cumpla sus promesas o alguien que diga la verdad. Nunca hemos necesitado con tanta intensidad esos principios que no cambian y un amigo fiel que nos acepte tal como somos y que nunca se rinda con nosotros. Nunca hemos necesitado tanto lo que Dios ha ofrecido a través de Cristo. Y, sin embargo, el mundo todavía lo rechaza en la práctica, en todos los niveles. Y seguimos buscando en la oscuridad, lamentándonos de que ya no queda gente honesta.
¿Por qué, en un mundo que Él mismo creó, en un tiempo cuando es tan desesperadamente necesario, todavía no hay lugar para Jesús?


